Pantalón K Filippa Ropa de COOL traje SLACKS de hombre NOAH EqE0t

-¿Cómo terminar con el tráfico de niños si todo el mundo, principalmente los niños, encuentran normal esa práctica?
A sus 15 años, Célestin Ahouandjinou nunca ha entendido por qué el tráfico de niños se considera como una práctica detestable.

Durante 5 años, Célestin ha trabajado en una cantera. Con el martillo, rompía piedras para hacer grava, lo tamizaba y lo cargaba en los camiones de los compradores. Célestin trabajaba 6 días por semana y se alimentaba de papilla de maíz. La carne, solo la comía cuando lograba cazar ratas o ratones.

Pero el día en que la policía nigeriana vino a buscarle para llevarle a Benin, su país natal, Célestin estaba frenético. "Quería quedarme", se quejaba.

Célestin fue a Nigeria con el consentimiento de sus padres. Allí trabajó por cuenta de un señor que había ido a Benin a buscarle y que él llamaba "patrón".

Cuando se le pregunta cuál es el mejor recuerdo de sus 5 años en Nigeria, contesta sin dudar: "el día en que empecé a ganar dinero".
Historias como la de Célestin son numerosas en Zakpota, una aglomeración rural situada a 2 horas de carretera de la ciudad portuaria de Cotonou. Zakpota se compone de 56 pueblos y cuenta 90.000 habitantes. La mayor parte de ellos practican la agricultura de subsistencia.

En diciembre de 2003, Zakpota ha sido el centro de un escándalo ligado a un amplio tráfico de niños. El escándalo estalló cuando traficantes rivales presentaron a la policía nigeriana algunas fotos de niños que trabajaban en las canteras y granjas en Nigeria.
Entonces, la policía repatrió a 261 niños a Benin, donde algunas organizaciones humanitarias cubrieron provisionalmente sus gastos antes de llevarlos a sus aldeas. En el mismo período, varios centenares de niños se fueron voluntariamente de Nigeria para volver a su país, según dicen trabajadores humanitarios. Se arrestó y encarceló a siete traficantes.

La mayor parte de los niños, de entre 6 y 16 años vienen de la región de Zakpota. Gente cercana a la familia, con el consentimiento de los padres, les enviaron clandestinamente a Abeouka, la capital del Estado de Ogun, a 100 Km. al norte de Lagos.

Su sueño: tener una radio nueva o una bici.

Las aspiraciones de los niños son modestas: una radio nueva, una bici o unos zapatos deportivos. Y esos niños están dispuestos a trabajar como esclavos durante años enteros con tal de obtener ese lujo.

Nigeria es el potente y rico vecino de Benin y los benineses de cualquier edad sueñan con ir allí a hacer fortuna.

Los niños trabajan dos años antes de que les autoricen a tomar 15 días de vacaciones, en tres rotaciones sucesivas. Están albergados en campos improvisados, cerca de las canteras y tienen que arreglárselas solos. Una vez por semana, el propietario de la cantera va a recuperar el dinero que los compradores han dado a los niños por la grava.

Los 261 niños repatriados a Benin no representan más que un pequeño número del total de los enviados y explotados en Nigeria.

Catorce meses después del escándalo de Zakpota, centenares de jóvenes benineses continúan siendo explotados en las canteras del suroeste de Nigeria, han indicado a IRIN trabajadores humanitarios y traficantes de niños.

"Probablemente, hay ahora muchos más niños que antes" declaró Olivier Feneyrol de la Agencia humanitaria suiza Tierra de Hombres. Según UNICEF, se explota a cerca de 50.000 niños benineses en otros países de África del Oeste.

La explotación de niños constituye un problema especialmente preocupante en Benin, pues se remonta a una vieja tradición llamada "vidomegon" (niño colocado).

Durante decenas de años, los niños de familias pobres se daban a parientes cercanos más pudientes. Para éstos, era un honor poner bajo sus alas a los niños de familias empobrecidas, alimentarlos y escolarizarlos. En cambio, los niños tenían que ayudar a las familias de acogida en las tareas del hogar.

Este sistema de protección es una forma de solidaridad recíproca que permite aliviar a las familias pobres de la carga que constituye la educación de un niño.

Una práctica aceptada por la sociedad.

En las regiones más pobres, la tradición se ha convertido en verdadera fuente de ingresos y una práctica aceptada por la sociedad.

"No se trata de una red de malhechores, como las que existen en Europa del Este", dice Olivier Feneyrol. "Es un fenómeno social. Se considera a los niños como moneda de cambio y están al servicio de los adultos".

"Los mismos niños son prisioneros de esa lógica y además, piensan que es una buena solución", añade Feynerol.

En la región árida y pobre de Zakpota, la producción de maíz, mandioca y algodón se han venido abajo a lo largo de los años y numerosos campesinos no tienen medios para alimentar a su familia.
Al desarrollo económico del país no acompaña el crecimiento rápido de la población beninesa. Según el índice de desarrollo del factor humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), una mujer beninesa tiene una media de 6 hijos. Y, a semejanza de numerosas regiones de África subsahariana, el campesino medio es ahora más pobre que hace 10 años.

"Una hectárea de tierra daba 25 sacos de maíz", explica el maestro de escuela Martin Nonkoudje. "Hoy, no se obtienen más que 2 ó 3 sacos por la misma cantidad de tierra. Nadie tiene dinero para comprar abono".

Cuando los padres tienen demasiados hijos, entregan a algunos a los traficantes, dice Feynerol. Estos traficantes son miembros respetados de la comunidad, que conocen bien a los campesinos y que les seducen con el espejismo de grandes sumas de dinero.

Según Feynerol, los 7 traficantes arrestados en diciembre de 2003 han sido liberados. "Hemos asistido al retorno a su pueblo de uno de ellos. Los ancianos de la aldea habían organizado una ceremonia de bienvenida en su honor", explicó.

Las organizaciones humanitarias internacionales como Tierra de Hombres y Cruz Roja Internacional han escolarizado a docenas de niños, empleados con anterioridad en las canteras. Algunos, como Célestin, están aprendiendo un oficio.

Los niños suplican a los padres que les dejen salir de su casa.

Bonaventure Fon tiene 10 años. Durante dos largos años trabajó en una plantación de mandioca en Nigeria. Ha explicado a IRIN que tuvo que suplicar a sus padres que le dejaran irse, el día en que su hermano volvió a la aldea con una nueva radio, después de trabajar algún tiempo en Nigeria.

Pero actualmente, el pequeño Bonaventure ha vuelto a la escuela. "No hay sombra cuando se trabaja en el campo", explicó. "Prefiero la escuela".

En Zakpota todo el mundo sabe la historia extraordinaria de un jovencito de 14 años que trabajó 4 años en las canteras de piedra, que logró reparar la techumbre de la casa de su padre y se construyó una pequeña casa en la parcela de la familia.

Bernardin Awonon reconoce que "confió" a dos de sus hijos a un traficante. Cuando era joven, él mismo trabajó durante 17 años en una plantación de palmeras en Nigeria. Volvió a Zakpota para ayudar a su anciano padre. Hoy, padre de 7 chicos y 3 chicas, posee una parcela de tierra en la aldea.

"Mis hijos estaban aún en la escuela cuando el hermano de una de mis mujeres vino a la aldea", explicó Awonon a IRIN. "Conducía un coche nuevo y quería construirse una casa nueva. Evidentemente, había hecho fortuna en Nigeria".

"Mis hijos se cotizaron para ofrecerme una bebida. En nuestra tradición, esto significa que tenían que decirme una cosa muy importante. Me suplicaron que les dejara ir con su tío a Nigeria. Sabía que no podía impedírselo", reconoció.

Después, añadió sonriente: "Nunca se sabe cuando la suerte va a sonreírte".

El gobierno beninés prepara un proyecto de ley prohibiendo el tráfico de niños. En colaboración con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el gobierno ha creado comités aldeanos para poner fin al tráfico.

Sin embargo, las autoridades reconocen, en privado, que será difícil luchar contra esta práctica mientras que los padres no vean que es malo dar sus hijos a terceras personas.

Según el Inspector de policía Louis Tokpanou, la brigada de protección de menores (BPM) arrestó a 25 traficantes el año pasado. Pero carecen de medios materiales y de personal. Por todo efectivo, la brigada cuenta con 10 agentes de policía encargados de vigilar 600 Km. de frontera con Nigeria.

Un antiguo traficante de niños confirma que el tráfico continúa desarrollándose.

"Tengo la seguridad de que aún hay centenares y centenares de niños que continúan partiendo piedras en Nigeria", declaró Vincent Gangnihessou. "Hay cerca de 400 traficantes benineses instalados en la ciudad nigeriana de Abeouta. La intervención de la policía asustó a la gente un poco de tiempo, pero los negocios se han reanudado".

Esta situación no parece afectar a Vincent.

"Nuestro presidente, incluso, nunca expresó sentimientos de compasión respecto a esos niños. Los benineses no se preocupan realmente de la situación de los niños. Son los occidentales los que se preocupan por ellos".
[FIN]

Fuente: IRIN

Esta entrada fue publicada en Actualidad. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

traje Filippa NOAH de hombre de COOL Pantalón K Ropa SLACKS Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con hombre NOAH de Ropa K traje COOL SLACKS de Filippa Pantalón *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.